Luego de un estudio realizado por la Policía Nacional para determinar las características que debe cumplir cualquier persona que integre la Institución, y de recoger las observaciones y peticiones del ciudadano del común, se conformó un Centro de Estándar para clarificar cuáles son esas condiciones físicas y psicológicas necesarias para consolidar el oficio policial como una profesión.
“Uno de los objetivos trazados por el Centro de Estándar es difundir el mensaje de que no se llega a la Policía como una segunda o última opción en la vida, sino que este oficio es tan respetable e importante como el de quien ejerce la medicina, el derecho o la economía”, explica el intendente Edgar Gómez, Responsable de la[A1] Intracomunicación de la Subdirección general.
De esta manera, cualquier policía —no importa su rango— debe capacitarse a través de un curso mandatorio y fortalecer cinco competencias que deben ser validadas al finalizar los estudios: respeto y protección de los DDHH, atención al ciudadano, procedimientos policiales uso legítimo de la fuerza y aquellos que considere la Policía Nacional. Estas competencias, a su vez, tienen que cumplir con estándares que bien podrían definirse como “nueve mandamientos”.
La Institución revisará permanente el cumplimiento de estas competencias y hará modificaciones de ser necesario. Es lo menos que puede hacer una Institución que tiene el franco ánimo de consolidar la excelencia en su servicio y acercarlo a la ciudadanía.