La batalla de la Policía contra el ciberacoso escolar

El ciberacoso, o lo que es lo mismo, una agresión psicológica a través de entornos digitales como redes sociales, plataformas de mensajería instantánea, juegos en línea y dispositivos móviles, es un problema creciente que busca atormentar, atemorizar, humillar y amenazar a las víctimas.

A diferencia del acoso tradicional, el ciberacoso deja una huella digital que puede servir de prueba para detener al abusador. Aunque no está tipificado como delito en la legislación colombiana, esta conducta sí incurre en la comisión de varias ilegalidades que afectan a niñas, niños y adolescentes.

La Policía Nacional de Colombia ha desarrollado un enfoque integral para abordar los casos de acoso a escolares y jóvenes. Se trata de la combinación de medidas preventivas, protocolos de actuación y colaboración con instituciones educativas y familiares.

Este enfoque destaca por su meticulosidad y efectividad, protege a las víctimas y asegura que los perpetradores enfrenten las consecuencias de sus acciones.

El Grupo de Material de Abuso Sexual Infantil del Centro Cibernético Policial, en colaboración con el servicio 24/7 CAI Virtual, la plataforma digital TEPROTEJO y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), da respuesta y orientación en los casos de ciberacoso reportados por la ciudadanía. 

Una vez recibida la denuncia, el Grupo de Material de Abuso Sexual Infantil verifica y analiza el caso, lo prioriza y lo aborda directamente con la víctima o su tutor. El funcionario capacitado establece comunicación a través de llamada telefónica o correo electrónico para atender el requerimiento y orientar a la persona afectada, asegurando que cada caso se trate con la seriedad y confidencialidad que merece.

La Ley 1620 del 15 de marzo de 2013 creó el Sistema Nacional de Convivencia Escolar y Formación para el Ejercicio de los Derechos Humanos, la Educación para la Sexualidad y la Prevención y Mitigación de la Violencia Escolar. Esta Ley, junto con las rutas de atención creadas en conjunto con instituciones educativas, padres de familia, docentes, psicólogos y tutores, busca mitigar el ciberacoso y ofrecer apoyo a las víctimas. 

La creación de esta norma representa un paso significativo en la protección de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, pues proporciona un marco legal claro y herramientas para enfrentar la violencia escolar en todas sus formas.

El Centro Cibernético ha implementado una serie de medidas preventivas y educativas destinadas a concientizar y proteger a los jóvenes. Entre estas se encuentran las charlas de prevención, las cuales han alcanzado a más de 62.790 personas. 

Estas charlas se desarrollan principalmente en instituciones educativas, abordan los peligros del ciberacoso, enseñan a identificar comportamientos sospechosos y el uso adecuado de herramientas de protección en línea.

El Centro Cibernético policial ha difundido 177 alertas preventivas a través de sus redes sociales. Al informar sobre estas tácticas utilizadas por los acosadores, brinda consejos prácticos para que los usuarios se mantengan seguros en el entorno digital y se construya una comunidad informada y preparada para enfrentar las amenazas.

Además del contacto por medios virtuales, el centro realiza charlas interactivas en las que involucra a las comunidades educativas y construye un ambiente de colaboración y apoyo mutuo. La creación de comités de convivencia dentro de las escuelas también juega un papel crucial en la gestión de estos casos, pues asegura que cada incidente sea tratado con la seriedad que merece y que se tomen medidas adecuadas para apoyar a la víctima.

Otra medida importante tomada por el centro es la creación de rutas de atención y apoyo, las cuales implementan protocolos claros para abordar el ciberacoso y garantizar los derechos de integridad y moralidad de los jóvenes. 

Por otra parte, el servicio 24/7 CAI Virtual brinda asesoramiento y orientación a las víctimas y sus familias. En lo que va del año 2024, se han atendido 63 casos relacionados con esta problemática y ofrecido ayuda profesional inmediata a las víctimas. Los asesores del CAI Virtual están capacitados para brindar apoyo emocional, asesoramiento legal y pasos prácticos para detener el acoso en línea.

Desde el momento en que se recibe la solicitud en el Centro Cibernético, se inicia un proceso crucial para recopilar toda la información necesaria. En esta etapa se recopilan datos de contacto precisos, una descripción clara de los hechos, la URL del perfil o el número telefónico del acosador, capturas de pantalla y registros de chats relevantes. 

Una vez recibida la solicitud, el caso es priorizado y tratado con absoluta confidencialidad y sensibilidad. La protección de la privacidad de las víctimas es primordial para que estas se sientan seguras al denunciar el acoso, por lo que la Policía se compromete a manejar cada situación con el máximo respeto y consideración hacia los afectados y sus familias.

Según lo establecido en la Ley 1755 de 2015, se garantiza que toda petición recibida debe ser respondida dentro de un plazo máximo de 15 días.

La Policía Nacional ha desarrollado diversas acciones para combatir el ciberacoso a través de dispositivos móviles y envía boletines, alertas de prevención y recursos educativos que fomenten la ciberseguridad y el uso responsable de las tecnologías digitales.

Además, realiza charlas y talleres en instituciones educativas en colaboración con diversas entidades, como la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia de Bogotá, WOM, En TIC Confío y TEPROTEJO. 

En esas reuniones se promueven valores de respeto y empatía entre los estudiantes, se abordan temas como el uso adecuado de redes sociales, la importancia de la privacidad y cómo brindar apoyo a compañeros que puedan estar experimentando acoso. Asimismo, se ofrecen servicios como apoyo psicológico, asesoramiento legal y orientación práctica.

El Centro Cibernético de la Policía Nacional ha destacado la importancia de la educación y supervisión en el hogar para prevenir y abordar esta problemática. Se enfatiza la recomendación de establecer una edad adecuada (entre 9 y 12 años) para que los menores tengan su primer dispositivo móvil inteligente, considerando su madurez y capacidad para asumir las responsabilidades asociadas. Igualmente, se trabaja para que los padres supervisen el uso de redes sociales de sus hijos menores de edad, les eduquen sobre la privacidad en línea y establezcan reglas claras para el uso de las mismas.

En Colombia, la Policía Nacional ha demostrado un compromiso inquebrantable en combatir ésta y todas las formas de violencia. La institución es consciente de los peligros que rondan a nuestras niñas, niños y adolescentes y hará todo lo que esté a su alcance para protegerlos a ellos y a sus familias.