Guardianes de la infancia desde los colegios
La Policía Nacional de Colombia, habitualmente, está muy presente en colegios y jardines con el fin de proteger a los menores. El intendente Jimmy Cerón, del Grupo de Infancia y Adolescencia, explicó que las charlas preventivas no se realizan solo en esta temporada, sino durante todo el año en instituciones públicas y privadas. Este trabajo continuo se desarrolla a través del programa ‘Abre Tus Ojos’, una estrategia de la Policía Nacional que llega diariamente a colegios y jardines infantiles para educar, orientar y proteger a las niñas, niños y adolescentes frente a diferentes problemáticas.
La Policía identifica dos peligros principales: la desaparición de menores en lugares concurridos, y los dulces manipulados con sustancias peligrosas. En años anteriores se han registrado casos de niños extraviados en centros comerciales y parques, así como dulces contaminados con fines delictivos. Por eso, la institución entrega recomendaciones claras: los niños deben estar siempre acompañados por un adulto, llevar identificación con número de contacto, no recibir dulces de desconocidos, revisar envoltorios antes de consumirlos y no entrar a casas ajenas.
Para fortalecer este trabajo preventivo, el programa cuenta con varios equipos especializados. Según explicó la subintendente Angie Marcela Moya, existen patrullas de protección que atienden casos de vulneración de derechos en colegios o entornos familiares, así como un grupo de prevención conformado por capacitadores que diariamente visitan entre dos y tres instituciones educativas. Este equipo desarrolla 32 temáticas, entre ellas responsabilidad penal adolescente, valores, legislación, prevención del acoso escolar, abuso sexual, prevención de sustancias psicoactivas y autocuidado. También existe un grupo lúdico que utiliza títeres, bailes y dinámicas recreativas para que los niños entiendan sus derechos de manera sencilla.
El objetivo principal es promover los derechos de las niñas, niños y adolescentes, enseñarles a identificar situaciones de violencia escolar y mostrarles a quién pueden acudir. Cerón señala que se les dan tres rutas básicas de ayuda: primero los profesores, luego los padres de familia y, en tercer lugar, la Policía Nacional. “Nos dicen que somos la policía de los niños, y queremos que ellos sepan que estamos para protegerlos”, afirmó.
Para conectar mejor con los estudiantes, las actividades son lúdicas y recreativas. Utilizan títeres para representar casos de violencia escolar, realizan polizumba con canciones infantiles y actividades como pintucaritas. Cada charla se adapta a la edad y necesidades de cada grupo. Además, se orienta a los profesores y a los padres para que refuercen la prevención desde casa y el aula.
Las instituciones educativas también participan activamente. Muchos colegios y jardines solicitan la presencia de la Policía Nacional para reforzar ciertos temas específicos. Durante las charlas, los niños hacen preguntas, aclaran dudas y aprenden qué hacer si se sienten en riesgo. Los docentes reciben herramientas para detectar alertas tempranas y activar rutas de atención. Esta cercanía con la comunidad educativa ha permitido mejorar la confianza entre los estudiantes, quienes ahora ven a los uniformados como aliados para su protección.
Además, se insiste en medidas de seguridad vial: cruzar por los pasos peatonales, mirar a ambos lados de la calle y evitar correr en las vías públicas. También se enseña a los niños cómo llamar a las líneas 123 de la Policía o 141 del ICBF en caso de emergencia. La Policía aclara que estas recomendaciones no buscan generar miedo, sino prevenir situaciones que puedan afectar el bienestar de los menores.
El trabajo no se limita a la seguridad en la calle. La Policía promueve pautas de crianza positivas, como establecer límites claros, escuchar a los niños, permitirles tomar decisiones acordes a su edad y reemplazar castigos severos por consecuencias lógicas. Estas pautas, incluidas en las recomendaciones oficiales, buscan fortalecer el vínculo familiar y prevenir situaciones de riesgo desde el hogar.