Una Navidad con Propósito: comprometidos con la infancia
Bajo un cielo que comenzaba a teñirse de luces, la Policía Nacional de Colombia dio la bienvenida a la temporada decembrina en una ceremonia cargada de sensibilidad, emoción y humanidad. El director de la institución, brigadier general William Oswaldo Rincón Zambrano, acompañado del cuerpo de generales, presidió un acto que buscó dar inicio a esta temporada, pero también para recordar el verdadero propósito del servicio policial: la cercanía, la transparencia y la sensibilidad frente al ciudadano.
El general Rincón Zambrano, rodeado de un escenario iluminado por las luces que también anunciaban la llegada del final de año, expresó un mensaje que resonó con fuerza entre los asistentes. “Un policía actúa como niño, piensa como niño, y un niño es inocente. Y así debe ser cada uno de nuestros policías: inocente en su actuar, inocente en su pensar, inocente incluso frente a quien pueda interpretar de manera equivocada lo que uno hace”.
La solemnidad de sus palabras fueron un recordatorio del espíritu humano que debe prevalecer detrás del uniforme, ese que, como él mismo dijo, “representa una misión, pero es el ser humano bajo el uniforme quien da la verdadera calidad al servicio, quien imprime la convicción con la que trabajamos por Colombia”. Exaltó también la importancia de rescatar los valores y principios como único salvavidas para nuestra sociedad.
En medio del brillo navideño, el general destacó que la sociedad necesita servidores públicos sinceros, honestos y cercanos: personas que actúen con humildad, transparencia, confianza, aprecio y admiración. Valores que, según él, deben trascender rangos, cargos o diferencias sociales, porque son la base para construir un país más unido y respetuoso.
La música también tuvo su papel predominante. La Orquesta Sinfónica de la Policía Nacional envolvió la ceremonia con melodías que llenaron el ambiente de solemnidad y emoción. Cada nota parecía acompañar el espíritu del evento, reforzando la calidez de la época decembrina.
Fue entonces, en medio del brillo de las luces, cuando una voz pequeña pero poderosa marcó el momento más emotivo de la noche. Sofía Carrero Prada, presentada artísticamente como Toti Carrero, se acercó al atril con la determinación y la ternura que solo un niño puede transmitir. Hija de padres policías, Sofía fue nombrada embajadora de la niñez colombiana, un gesto cargado de significado.
Con su voz firme y luminosa, dijo al general y a todos los asistentes: “doy parte de los niños de Colombia por una luz de esperanza para ellos. Si protegemos la niñez, la adultez será maravillosa”.
Sus palabras estremecieron a los asistentes, quienes la escucharon con atención y admiración. Su mensaje se convirtió en el corazón de la ceremonia: un llamado a centrar las acciones institucionales en la protección y bienestar de los más pequeños.
La historia de Sofía hizo aún más profundo el momento. Descubierta por el mánager Fernán Martínez mientras participaba en Colombiamoda, inició en el modelaje como parte de un proceso terapéutico. Su camino no ha sido fácil: una enfermedad le arrebató temporalmente la sensibilidad de medio cuerpo durante ocho meses, consecuencia de graves convulsiones.
Gracias a la atención médica brindada por los servicios de salud de la Policía Nacional logró recuperarse perfectamente. Sus padres, la patrullera Yaneth Prada, y patrullero pensionado Ramsey Carrero, han servido gran parte de sus vidas en la institución.
Hoy, Sofía no solo ha representado a Colombia en escenarios internacionales, sino que en 2021 obtuvo un Récord Guinness como la mujer más joven en representar a un país en un concurso mundial de belleza. Además, presta su imagen para una fundación que acompaña a niños con labio leporino y paladar hendido, y en Colombia representa a la Fundación Sanar, que apoya a niños con cáncer.
Su presencia iluminó la ceremonia tanto como las luces navideñas que adornaban el lugar. Fue un recordatorio vivo de que la esperanza se renueva en los niños, y que protegerlos es una misión que debe asumirse con corazón, solidaridad y profundo compromiso.
Entre luces que titilaban, colores festivos y reflexiones profundas, la Policía Nacional dio inicio oficial a una temporada enfocada en servir con humanidad, fortalecer los lazos comunitarios y proteger a quienes más lo necesitan.
La ceremonia se convirtió en un acto simbólico que convocó a oficiales, familias y comunidad a celebrar estas fiestas con integridad, armonía, solidaridad y, sobre todo, con esperanza.
Finalmente, el general Rincón Zambrano, manifestó que la Navidad es temporada para trascender a más que una festividad: debe convertirse en un acto de unión, amor, servicio y fe. Es un tiempo para mirar al otro con humanidad y recordar que, detrás de cada uniforme, de cada familia y de cada niño, late el sueño compartido de pequeños y grandes: una mejor Colombia.