Desde su ingreso a la Policía en 1996, el subcomisario Luis Alfonso Bustamante no sólo ha cumplido con sus deberes como policía, sino que ha emprendido una misión que va más allá de su uniforme: la construcción de sueños para su comunidad. Siempre ha empleado sus habilidades y conocimientos en construcción para apoyar a aquellos que, por necesidad, se esfuerzan por levantar los cimientos de sus hogares sin muchos conocimientos en la tarea.
El año 1992 marcó un punto de inflexión: se encontró con un par de ancianos que habían perdido su hogar en un incendio. "Debo proporcionarles un nuevo hogar", se dijo. Entonces buscó ayuda en todas partes, acudió a la solidaridad de vecinos, comerciantes, colegas policías y, no menos importante, metió la mano en su propio bolsillo. Esa fue la primera de más de 50 casas construidas en Neira, Castilla, San Bartolomé, Salamina, La Merced, Aranzazu y Belalcázar en el departamento de Caldas.
"Construyo casas para quienes realmente las necesitan", nos cuenta el subcomisario Bustamante. Periódicamente, sube a su patrulla y busca a esas personas que requieren de sus conocimientos; cuando encuentra a una familia a la que puede ayudar, investiga sus vidas, sus redes de apoyo y sus necesidades. Su beneficiaria más reciente, una campesina que carga a diario con sus hijos discapacitados, es un testimonio de su compromiso.
Su obra ha trascendido a todo el departamento de Caldas y desde los municipios y la gobernación acuden a él para sacar adelante varios proyectos de vivienda. Cuando los recursos son públicos, el subcomisario ayuda con la gestión y con la mano de obra; cuando no, saca adelante sus proyectos de vivienda a título personal.
“Muchas personas son solidarias, pero, definitivamente, el hecho de estar uniformado facilita la consecución de los recursos que necesito. Si faltan recursos o materia prima siempre está la opción de hacer una rifa o vender empanadas, esa nunca falla” afirma con el positivismo propio de los altruistas. Para él, construir sueños es su pasión.