El subintendente Hugo Bolaños es la luz de esperanza para Topaipí
En las montañas del municipio de Topaipí, en el corazón de Cundinamarca, un grupo dirigido por un policía se propuso mejorar la calidad de vida de las familias más necesitadas.
El líder del grupo es el subintendente Hugo Bolaños, quién en su tiempo libre se dedica a arreglar y reconstruir viviendas precarias. Son muchos años trabajando por esta causa: “lo primero que hacíamos era viajar al pueblo y mirar las casas de esas familias que vivían en condiciones muy precarias, porque su casa tenían muchas goteras, el techo estaba cerca de caerse o las paredes estaban en mal estado. En general, se trataba de construcciones hechas con tejas o plásticos”.
Cada vez que llegaban al municipio, el subintendente Bolaños y su grupo de amigos estudiaban los casos más urgentes. Después de elegir la casa que sería restaurada, todos los integrantes del grupo hacían una recolecta para comprar elementos necesarios como madera, tejas y otros materiales esenciales. Una vez adquiridos, empezaban a transformar ranchos precarios en viviendas dignas, generalmente compuestas de una habitación y un espacio adicional.
El proyecto siempre se coordinaba según los tiempos libres del equipo. “Definíamos la fecha para viajar un fin de semana, aprovechando nuestros días de descanso. Viajábamos el viernes en la noche para madrugar el sábado y empezar el trabajo”, recuerda el subintendente. Con frecuencia terminaban en la noche o el domingo en la mañana, y luego regresaban a sus respectivos compromisos laborales con la satisfacción del deber cívico cumplido.
Cada trabajo se hizo con dedicación, asegurándose de que la vivienda quedara en óptimas condiciones. Las casas que necesitaban atención generalmente estaban construidas con tablas. El equipo prestaba especial atención a las medidas y los niveles, garantizando que la estructura quedara estable y resistente.
La comunidad de vecinos también jugaba un papel crucial en este esfuerzo. “Siempre había más personas del municipio que querían ayudar. Algunos con la cimentación, otros cargando madera o colocando las tejas siguiendo las indicaciones de los maestros de obra improvisados”, afirma.
Con el tiempo, el subintendente Bolaños pasó de restaurar las viviendas a instalar paneles solares en aquellas viviendas que no cuentan con electricidad. “Un compañero del Comisionado de Derechos Humanos me ayuda donando los paneles solares. Estos son sencillos, con energía para un bombillo principal en la habitación y uno auxiliar en la cocina,” explica Bolaños.
Cada instalación requiere una logística compleja y un viaje arduo, ya que la mayoría de los hogares beneficiados están alejados de las vías principales, lo que implica caminar por caminos destapados durante más de una hora. A pesar de las dificultades, el grupo ha logrado llevar luz a cinco familias de Topaipí, un esfuerzo significativo considerando los retos del transporte y la logística.
El subintendente, quien ha dedicado 12 años de su vida al servicio policial, cuenta que todo comenzó cuando ingresó a la institución. Fue entonces cuando decidió utilizar su salario para llevar regalos a los niños de la vereda donde viven sus padres. “Empecé con regalitos de Navidad, pero luego esto fue creciendo, ya no era sólo para los niños de la vereda, sino también para los pequeños de las zonas aledañas”.
A esta hermosa labor se han sumado más personas dispuestas a colaborar: “compañeros policías, amigos y habitantes del municipio se unieron al esfuerzo, aportando lo que podían, juguetes, ropa o mercados. Cuando veíamos que teníamos un buen cúmulo de elementos, viajábamos a entregar todo”, añade el subintendente.
Esta iniciativa empezó a ganar fuerza con la pandemia del COVID-19. Durante esta difícil época, el entonces patrullero Bolaños trabajaba en la Estación de Chapinero, en Bogotá, donde también gestionaba la entrega de mercados, ropa, medicamentos y juguetes donados por personas de la ciudad. Estas contribuciones eran llevadas a su pueblo y eran recibidos con gratitud por la comunidad.
Actualmente, el subintendente Hugo Bolaños y su grupo de amigos continúan trabajando sin descanso para impactar positivamente a las familias de Topaipí. La entrega de paneles solares es el proyecto más reciente, pero las historias de solidaridad y esperanza que han construido en la región son innumerables. A lo largo de los años, el subintendente Bolaños ha liderado este movimiento con el apoyo de personas comprometidas con mejorar la calidad de vida de aquellos que más lo necesitan.
La labor de estos hombres y mujeres es un ejemplo de cómo la solidaridad y el trabajo en equipo transforman realidades. En un rincón de Cundinamarca, en un pueblo llamado Topaipí, las casas se levantan no sólo con tablas y tejas, sino con el esfuerzo compartido de una comunidad y de un policía ejemplar.