Para ser miembro de la Policía Nacional de Colombia se requiere desarrollar ciertas habilidades que hacen que sus miembros se destaquen y se cubran de un aura de héroe. Un ejemplo de esto es el intendente jefe, Juan Carlos Ramos Correa, jefe de la Unidad Antiexplosivos Antiterrorista del Departamento de Policía de Cundinamarca.
Ramos Correa, quien nació en Bogotá hace 45 años, decidió formarse como patrullero en la Escuela de Policía de Carabineros de Suba, en 1999. Allí fue asignado a la DIJIN. Más adelante, realizó el XVIII Curso Nacional del COPES —Comando de Operaciones Especiales— y el Grate —Grupo Antiterrorismo—; en el año 2005, luego de formarse como técnico en desminado en Coveñas, Sucre, fue enviado al Grupo Antiexplosivos,.
Con 26 años de servicio, 20 de ellos en la Unidad de Antiexplosivos, ha sido merecedor de innumerables reconocimientos, como la Medalla al Valor de la Gobernación de Cundinamarca o la Medalla Orden al Mérito de la Seguridad Presidencial, en el grado de Compañero. Esta condecoración fue impuesta en 2021 por el entonces presidente Iván Duque Márquez, en reconocimiento a su labor de tres años sin ningún percance o novedad.
Pero su carrera de éxitos es larga: ha obtenido 25 condecoraciones más, 120 felicitaciones, y la Medalla ‘Fe en la Causa’, otorgada en 2013 por la Brigada XVIII del Ejército, con sede en Arauca, por su labor en desminado y capturas guerrilleras. También obtuvo los premios Excelencia Policial en 2014 y Corazón Verde, en la categoría Héroe en 2019.
Y es precisamente este último reconocimiento por el que el intendente Ramos —o más bien “Rambo” o “El Loco”, como lo conocen sus compañeros—, ha trascendido en la Institución. El 10 de mayo de 2017 fue llamado a atender la explosión de un paquete bomba en el parqueadero de la estación de policía del barrio León XIII, en Soacha, Cundinamarca, en plena Cumbre de Comandantes de Estaciones.
Tan pronto llegó al lugar auxilió a dos policías heridos y los llevó hasta una patrulla para su posterior traslado al hospital. Minutos después, dos milicianos del ELN abordo de una moto, lanzaron un segundo artefacto explosivo a la estación policial.
“Yo observé un paquete y cuando lo abrí vi alumbrar un celular. Alcancé a reaccionar y me quedé con los detonadores en la mano. Estos iban adheridos al explosivo y lo que hice es separar el detonador. Y ahí explotaron en mis manos, afectándome al oído y a mi mano izquierda”, explica a la Revista Policía Nacional de Colombia.
El intendente Ramos fue internado en el Hospital Central de la Policía, en Bogotá, donde permaneció dos semanas y recibió un mes de incapacidad. Por este acto heroico en el que logró sobrevivir de milagro, y salvó la vida de 50 personas, entre uniformados y civiles que estaban esa noche en los alrededores de la estación de León XII y de un parque aledaño en Soacha, recibió el Premio Corazón Verde en 2019, en su vigésima edición.
“Para mí, sobrevivir fue un milagro, porque los detonadores, cuando se activan, explotan en milésimas de segundos. Fueron dos segundos en los que logré desconectar los detonadores y por eso, cada 10 de mayo, le doy gracias a Dios… porque volví a vivir”, afirma.
Ramos Correa ha participado en operativos en Miranda, Cauca, lo mismo que en diferentes municipios y veredas del Caquetá, Putumayo, Antioquia, Huila, Cundinamarca, Bogotá y Arauca. En este último departamento vivió entre los años 2009 y 2016 e integró operativos de gran complejidad; allí, precisamente, el Ejército de Liberación Nacional llegó a ofrecer 1.000 millones de pesos a quien atentara contra su vida.
En el inventario de trabajos que ejecutó para salvar a la población está la desactivación de 35 artefactos explosivos, aproximadamente. Recuerda con mucha emoción el acto por el que le otorgaron el premio a la Excelencia Policial en 2014, pues logró la desactivación de un artefacto explosivo y la evacuación de los alumnos del Colegio Un Mundo de Alegría, en Saravena, Arauca, en medio de un ataque subversivo.
Cuando fue nombrado en el cargo de jefe Antiterrorista en Arauca, logró la captura de 22 integrantes de las FARC y 23 del ELN, entre ellos siete explosivistas. Del intendente Ramos, se podría escribir un libro y hasta un documental, sin embargo, para él su premio más grande es el de ser el esposo de Viviana Xiomara Rodríguez Peña y padre de tres hijos. No busca medallas, ni trofeos, a pesar de merecerlos; sin embargo, sí pide que no sean olvidados los más de 40 técnicos antiexplosivos que han dado su vida en el cumplimiento del deber.